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Aerotermia Guía
10 min de lectura

Aerotermia con radiadores: cuándo funciona y cuándo no

Si ya tienes radiadores, esto es lo que necesitas saber antes de poner aerotermia: qué temperatura de impulsión aguantan, cuándo hay que cambiarlos y cuánto cuesta.

Radiadores de baja temperatura en un salón moderno

La pregunta llega casi siempre en el mismo momento: ya tienes radiadores en casa, te están ofreciendo aerotermia y alguien te ha dicho que “la aerotermia necesita suelo radiante”. No es cierto, pero tampoco es tan simple como enchufar una cosa a la otra.

La aerotermia con radiadores funciona bien. La condición es que los radiadores puedan entregar la potencia que la vivienda necesita trabajando a una temperatura más baja de la que estaban acostumbrados.

El problema real: la temperatura de impulsión

Una caldera de gas manda agua a 70–80 °C. A esa temperatura, un radiador entrega mucha potencia con poca superficie, y por eso las instalaciones antiguas van sobradas con radiadores relativamente pequeños.

Una bomba de calor puede llegar a esas temperaturas, pero pagando un precio: cuanto más caliente sale el agua, más trabaja el compresor y peor es el rendimiento. La diferencia no es menor. Un equipo que rinde con un COP de 4,2 impulsando a 35 °C puede quedarse en 2,5 impulsando a 60 °C. Traducido a factura, eso es casi el doble de consumo para el mismo calor.

El punto de equilibrio para radiadores está entre 45 y 55 °C. Ahí la bomba de calor todavía rinde bien y muchos radiadores dan lo que tienen que dar.

Cómo saber si tus radiadores valen

Un radiador no tiene una potencia fija: tiene una potencia a una temperatura dada. Cuando bajas la temperatura del agua, la emisión cae de forma bastante marcada.

Como referencia, un radiador que en catálogo da 1.000 W a 75 °C entrega aproximadamente:

Temperatura media del agua Emisión aproximada
75 °C 1.000 W (100 %)
60 °C 680 W (68 %)
55 °C 560 W (56 %)
50 °C 450 W (45 %)
45 °C 345 W (35 %)

Es decir: a 50 °C, ese radiador da menos de la mitad. Si la habitación necesita 900 W y el radiador solo entrega 450 W, esa habitación se va a quedar fría en enero por muy buena que sea la bomba de calor.

De ahí sale la comprobación que tiene que hacer el instalador, estancia por estancia: calcular la demanda de cada habitación y contrastarla con lo que emite su radiador a la temperatura de diseño. No es un cálculo largo, pero hay que hacerlo. Si nadie lo ha hecho, el presupuesto que tienes encima de la mesa es una apuesta.

Qué hacer si algún radiador se queda corto

Rara vez hay que cambiarlos todos. Lo normal es que dos o tres estancias se queden justas —habitualmente las orientadas al norte y las que tienen más superficie de ventana— y el resto vaya sobrado. Las opciones, de menos a más inversión:

  1. Añadir elementos al radiador existente, si es de aluminio o hierro por secciones. Es la solución más barata cuando falta poco.
  2. Sustituir solo los radiadores insuficientes por modelos de baja temperatura, más altos o con doble panel y convectores.
  3. Subir la temperatura de diseño a 55 °C y asumir algo menos de rendimiento. A veces sale más a cuenta que la obra.
  4. Poner un fancoil en la estancia principal, que además da refrigeración en verano.

Los radiadores de baja temperatura merecen una aclaración, porque el nombre confunde. No son radiadores mágicos: son radiadores con mucha más superficie de intercambio, a veces con un ventilador de bajo consumo que fuerza la convección. Eso último, los llamados radiadores ventilados o de convección forzada, permite bajar a 40–45 °C manteniendo la potencia, y son la mejor opción cuando no hay sitio para un radiador más grande.

Radiadores antiguos de hierro fundido

Hay una idea extendida de que los radiadores de hierro fundido son incompatibles con la aerotermia. En la práctica suelen ser buenos candidatos. Tienen mucha masa y mucha superficie, y en instalaciones antiguas están casi siempre sobredimensionados porque se calculaban con márgenes generosos.

Su inercia térmica, que con una caldera era un inconveniente, con aerotermia juega a favor: el sistema trabaja de forma continua a baja temperatura, que es justo como mejor rinde una bomba de calor.

Lo que sí conviene revisar en instalaciones viejas es el estado del circuito. Lodos, aire acumulado y válvulas agarrotadas dan más problemas que el propio radiador. Un lavado químico del circuito y un separador de lodos son dinero bien gastado.

Radiadores y refrigeración: la limitación honesta

Con radiadores no puedes refrescar en verano. El agua fría condensaría sobre el metal y acabarías con charcos en el suelo y humedad en las paredes. Si quieres frío con el mismo equipo, necesitas fancoils o un sistema mixto: radiadores para invierno y uno o dos fancoils en las estancias principales.

Es la razón principal por la que mucha gente que parte de radiadores acaba en una solución híbrida.

Cuánto cuesta

Aprovechar los radiadores es la vía más económica de entrar en aerotermia. Una instalación en una vivienda de 120 m² con radiadores existentes se mueve entre 9.000 y 13.000 €, frente a los 20.000 € y pico que puede costar la misma casa poniendo suelo radiante en reforma.

Si hay que cambiar cuatro radiadores por modelos de baja temperatura, súmale entre 600 y 1.400 €. Sigue siendo mucho menos que levantar el pavimento. Tienes el desglose completo en la guía de precio de la aerotermia.

Entonces, ¿compensa?

Compensa si se cumplen tres cosas: que alguien haya calculado la emisión real de tus radiadores, que la temperatura de diseño se quede en 45–55 °C y que la vivienda tenga un aislamiento razonable. Con eso, el rendimiento estacional se sitúa en un SCOP de 3,0–3,5, frente al 4,0–4,5 que daría el mismo equipo con suelo radiante.

Es menos, pero sigue siendo entre tres y cuatro veces mejor que cualquier sistema de combustión, y te ahorra una obra de miles de euros. Para muchas viviendas es exactamente la decisión correcta.

Lo que no compensa es el atajo: conectar la bomba de calor a los radiadores de siempre, dejar la impulsión a 60 °C para que “caliente bien” y descubrir la factura en marzo.

Preguntas frecuentes

¿Vale la pena la aerotermia con radiadores?

Sí, siempre que los radiadores estén bien dimensionados para trabajar a 45–50 °C en lugar de a 70–80 °C. El rendimiento será algo menor que con suelo radiante, pero sigue siendo muy superior al de una caldera. Lo que no funciona es conectar la bomba de calor a radiadores justos sin comprobar nada.

¿Sirven los radiadores antiguos de hierro fundido?

En muchos casos sí, y suelen ser mejores candidatos de lo que la gente cree, porque tienen mucha superficie de intercambio y una inercia alta. El problema no es el material sino el dimensionado: hay que calcular la emisión de cada radiador a la nueva temperatura.

¿Qué temperatura de impulsión necesita la aerotermia con radiadores?

Lo habitual es diseñar entre 45 y 55 °C. Por debajo de 45 °C casi ningún radiador convencional da la potencia necesaria en los días más fríos, y por encima de 55 °C el rendimiento de la bomba de calor cae de forma apreciable.

¿Cuánto cuesta la aerotermia con radiadores?

Si se aprovechan los radiadores existentes, una instalación en vivienda de 120 m² se mueve entre 9.000 y 13.000 €. Cambiar radiadores por modelos de baja temperatura añade entre 150 y 350 € por unidad instalada.

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